Pues yo no descarto nada por sistema. Lo veo así: aunque lo detesto, es un -en mi opinión-, lamentable y penoso indicador de este tiempo, de esta época que nos toca vivir como otras.
Siempre pienso en las fotos de calle así. Con esa perspectiva que hará que dentro de 50-80 años, cuando se vean fotos tomadas ahora mismo en nuestras calles, saldremos (casi)todos con la cabeza medio agachada, mirando un trasto que nos secuestró la mirada y la atención.
¿Es triste? para mi, mucho, pero es lo que hay.
En los 40 y 50 del s.XX era difícil, casi imposible, ver a un hombre por la calle sin sombrero (boina o lo que fuera, en los pueblos, incluso hasta muy adentrados los 70. Las fotos lo demuestran.
Mucho más elegante o sensato que esto, desde luego (insisto, para mi).
Pero escurrirlo en nuestras fotos es como faltar a la verdad, a lo que existe.
Igual es un excesivo celo documental, puede ser.
Pero así lo veo yo.
Y me queda la ingenua esperanza de que alguna vez, cuando veamos a esas parejas que, en lugar de ir hablando entre ellos, van cada uno con su móvil pegado al oído -o peor, en la mano y hablando por una app-, quién sabe si manteniendo entre ellos esa conversación que no tienen cara a cara (qué costumbre más antigua y más extraña...) o veamos en un vagón de Metro, en una parada de autobús o en la sala de espera de una consulta médica, a 11 de cada 10 personas ensimismadas en su móvil, puede que entonces nos demos cuenta de a dónde nos ha llevado la tecnología (maravillosa, por muchas otras partes): al aislamiento social.
Siento el tocho, es lo que tengo en la cabeza en esta época del Ego superlativo.
Y encima la foto es buena.
