Creo que dejé clara mi opinión sobre la expo de la Leibovitz en una foto que subí al reto de las 52, para mí es una p****tísima m*****erda. Pero hay que reconocer el trabajo (sí: partidista, barriendo para lo suyo y sacando pecho de su propio material) que hace Marta Ortega desde que tomó el relevo de su padre. Y, aunque parece un tardeo de modernos aburridos, aquí va un paseo con el TTArtisan AF56mm 1.8 (que durante todo el año casi no despegué mi adorado Fujinon 35mm 1.4 de la cámara) por el entorno que habilitaron en los antiguos silos donde está alojada la cafetería, la tienda de merchandising y la librería. Ya solo por eso merece la pena que Marta haga lo que le salga del h*go con esa zona del puerto.
