Una semana disfrutando de la X-H1, la “réflex” sin espejo de Fuji

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Esta es una entrada dedicada a las primeras sensaciones y las experiencias de la primera semana con la Fuji X-H1 tras el sensible “ajuste de precio” del modelo. Ahora seremos unos cuantos los que nos decidiremos por fin a comprarla y redescubrirla.

Fujifilm X-H1 + Grip + XF 35mm F1.4 R, por Luis Argüelles.
Fujifilm X-H1 + Grip + XF 35mm F1.4 R, por Luis Argüelles.

Como siempre, con lo que uno entra en primer contacto es con la caja de Fuji. Negra, elegante. Y en este caso contundente. He comprado el cuerpo con el mango (lo de grip como que me queda muy anglosajón) y el volumen de la caja ya te dice que estás comprando algo serio.

Una vez llegado a casa te pones a ir sacándolo todo de la caja y lo vas poniendo encima de la mesa: los papeles, los manuales, las tres baterías, el mango, el cuerpo de la cámara y los dos cargadores para las baterías. Uno el habitual de las cámaras Fuji X y otro específico para el mango, el cual encuentro sumamente útil: puedes estar haciendo fotos con una batería dentro de la cámara y mientras tanto, en dos horas tienes las dos baterías del mango totalmente cargadas.

La cámara tiene un coger de once. He pasado por prácticamente todas las marcas: Canon, Nikon, Leica, Pentax…, no puedo decir que he pasado por todo ya que nadie ha pasado por todo pero digamos que ya tengo una cierta perspectiva. Bien, esta X-H1 es especial. Cae en las manos de una forma única. Te cae en ella y pareces que escuchas como te dice “venga, vamos a salir a hace fotos”.

El configurarla a gusto lleva tiempo. Incluso si ya has pasado antes por algo de Fuji. En mi caso empecé con una X10, seguí con una X-Pro1, más tarde una X-T1 y después por una X-Pro2 que será la compañera a esta X-H1. Existe aire de familia pero las opciones son tantas que hay que ir con calma. Imagino que el que venga por primera vez de otras marcas tendrá que tomarse como mínimo un día entero.

Lo del display LCD en la parte superior es, como sospechaba, una verdadera gozada. No solo por la estética y luminosidad tipo “papel electrónico” Kindle, sino por su utilidad. Para mi, el que esté apagada la cámara y de un vistazo veas si tienes la compensación de EV activada y su valor es impagable.

La suavidad de disparo es sublime. Puedes estar en un concierto de música clásica y nadie te oirá disparar. Tal vez en ocasiones ni tú mismo sepas que estás disparando. Y el visor electrónico de más de tres millones de puntos… pues realidad aumentada en estado puro.

En cuanto a las críticas que suele hacer la gente a la cámara: Veamos: Peso. No es para tanto. La cámara, más que pesada se siente contundente. Curiosamente más densa sola que con el mango puesto. Esta tarde he sacado la cámara con el mango, las tres baterías puestas y un Fujinon XF 14mm f/2,8. Peso total en báscula: 1380 gramos. No es una configuración peso pluma, pero en Canon o Nikon una configuración similar se va a los dos kilos largos.

Y a esto ayuda la correa incluida de Fuji. Nadie suele hablar de las correas, pero esta es claramente una correa perfecta para la X-H1. Ancha y de buenos materiales. Y lo suficientemente larga para que puedas ajustarla a tu gusto. Otro once para la correa.

Y vamos al tema del gasto de baterías: Si, gasta bastante. El visor consume lo suyo, la pantalla LCD trasera también, y probablemente el estabilizador tire también de la fiesta, pero con las tres baterías, qué más te da. La primera que consume es la izquierda del mango, después la derecha y finalmente se pone a tirar de la batería del interior de la cámara. He estado toda la mañana configurando la cámara y después he hecho una buena sesión de dos horas de fotos. Me ha consumido solamente una batería de las tres. En otras palabras, cuando estemos de viaje lo normal es que nos consuma dos baterías al día. A los “exagerados de gatillo fácil” les consumirá probablemente tres.

Y para aquellos que tengan sesiones de estudio, ningún problema. Se enchufa el mango al cargador y a tirar directamente desde el enchufe mientras que además se van cargando las baterías.

¿Y sobre el estabilizador?: Puedes estar en casa tranquilamente con luz artificial disparando con el 23mm diafragmado a f/8, 200 ISO y velocidades de obturación de 1 segundo resultando en fotos completamente nítidas en más del 80% de los casos. Para fotografía de interior es como llevar un casi-trípode. ¿Recordáis esas veces cuando entras a un museo o una catedral y te dicen que trípode no? ¿Y quién lo necesita?

Al día siguiente de comprarla tocaba estrenarla en foto de arquitectura. El Centro Niemeyer en Avilés está a una media hora de autopista y es un complejo cultural y artístico de primera magnitud que se convierte en supremo con el 14mm f/2,8 de Fuji. Extrañamente ese día en Asturias hacía un sol veraniego y no una lluvia de invierno, que es lo que correspondía, así que ya me temía unos buenos contrastes en las escenas. Ya puestos, a disfrutar del contraste: ¡Simulación de película Acros con filtro rojo! Rango dinámico en 400% e ISO en Auto, con lo que todas las fotos fueron hechas a ISO 800. Ni una sola área quemada en ninguna foto. A esto es lo que yo llamo una medición de libro y un rango dinámico mucho más allá del “más que suficiente”.

Tengo que decir que siempre he sido de los de “RAW de toda la vida”, pero la simulación de Acros ha sido todo un descubrimiento. En la tablet ya tenía instalada el programa de transferencia por Wifi de Fuji de cuando mi X-Pro2 y ahora, para un primer acercamiento de revelado conecto la X-H1 a la tablet, transfiero las imágenes y les doy un primer paso por Photoshop Express. Y ya habrá tiempo de exprimir los RAW hasta el último bit en otras sesión al teclado. Todas las fotos que veis aquí están obtenidas con la estrategia X-H1 -> Tablet -> Photoshop Express.

Al día siguiente había sido invitado a un evento musical en una galería de arte. Ya conocía el local, así que me llevé el XF 18mm f/2 de Fuji para captar fotos del ambiente. De nuevo simulación Acros y a disfrutar:

Llega el fin de semana. Fotos de familia, retratos informales y la típica comida de restaurante de domingo. Este tocaba arroz con bogavante con el 14mm de Fuji de nuevo montado en la X-H1. Aquí lo tenéis:

Bugre X-H1

Y para terminar la primera semana de disfrute de la cámara, una pequeña escapada a la zona oriental de Asturias, por la zona de Cabrales para ver qué tal se portaba la X-H1 con el Fujinon XF 60mm f/2,4 R macro. Este objetivo, aparte de macro, es espectacular para retratos y para paisaje. Aquí tenéis el Naranjo de Bulnes, envuelto entre románticas nubes y un par de colores asturianos que preludian la primavera:

A modo de resumen: Una “réflex” de primerísima calidad que cubre prácticamente cualquier tipo de fotografía que uno desee realizar. Algo más pesada que otros modelos de la marca pero lejos de los mamotretos del full frame. Una estabilización de imagen que invita a abusar de ella y un vídeo que anima al que no es videógrafo a ir estrenándose.

En cuanto a la actual campaña de promoción …. A este precio si, señores de Fuji. Déjense de cashbacks y de mareos de perdiz. Descuento directo. ¡Así si que nos entendemos!

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