El que no os mencione individualmente no impide que esté profundamente agradecido a todos los que habéis comentado esta entrada mía que gracias a mi torpeza expresiva ha podido interpretarse como "política". Me voy al DRAE y las acepciones 7 a 10 no tienen nada que ver con la entradilla de mi fotografia.
Y es que en estos tiempos en los que se intenta politizar todo, desde los deportes hasta los espectáculos; desde la música hasta el lenguaje, es fácil caer en la tentación de calificar de "políticas" las ideas que no compartimos como un medio para infravalorarlas.
Intento, aunque casi nunca lo consiga, que mis imágenes y los textos que las acompañan digan algo y en esta foto "Aquí hay mucha verdad" he pretendido poner de manifiesto que en la Tauromaquia, con sus luces y sus sombras no todo es, como dicen los contrarios, camelo, trampas y animales inofensivos o "amaestrados". El toro bravo, ese bellísimo animal, a veces mata o hiere gravemente.
Y mi respeto a las personas que piensan de otra manera siempre que expresen sus ideas con razonamientos honestos y no con argumentos falsos (demasiado abundantes en otros ámbitos). La Tauromaquia es un espectáculo duro, aunque no tanto como otras muchas actividades humanas con las que convivimos a diario. Y siguiendo a Pascal "hay razones del corazón que la razón no comprende", por eso yo me podría definir como taurino de corazón y algo de antiaurino con el cerebro. Al fin y al cabo muchas de las decisiones importantes que se toman son para desgracia nuestra, más apasionadas que racionales y rigurosas.
Pido perdón a quienes se hayan sentido ofendidos por mi entradilla y a la vez perdono a aquellos que no han sabido o no han querido entenderla. Y para todos un afectuoso saludo.