A mi lo que me gusta es la atemporalidad, que es algo muy difícil de conseguir en una foto. Y me encanta.
Si la viéramos en un blanco y negro clásico, nos costaría saber si está hecha hoy o hace 50 años.
Salvo, tal vez... porque entonces un hombre de esa edad (y el de detrás), en vez de una gorra tipo beisbol, llevarían txapela.
Nada nada... que se la cambien y repetimos la toma.