El hilo me parece la mar de interesante. Escribí una primera parrafada y la borré al poco: me veo poco capacitado para un terreno tan pantanoso y complejo. Pero vuelvo al ataque. Para empezar, advierto que mi formación en la materia es reducida: en la carrera de Derecho teníamos una asignatura llamada Economía Política, bien poca cosa para tinglado tan relevante. Declaro también que, en mi opinión, hablamos de una materia netamente política (lo cual no quiere decir que no podamos especular sobre ella sin convertir el foro en un barrizal de descalificaciones partidistas).
Para bordear en lo posible lo que la decisión del mandatario norteamericano me parece a mi y ceñirme a la pregunta del hilo, sobre qué puede suponer para los precios del material fotográfico, voy a enunciar puntos que, desde la visión de un aficionado a leer algún artículo de rollo prensa salmón, suelen ser lugares comunes de esa disciplina:
1) Un punto sobre el que suelen insistir mucho los del ramo de la Economía es que a los agentes económicos les gusta la
previsibilidad, que el dinero huye del riesgo, de la incertidumbre. Probablemente es una verdad a medias, porque en ese "casino global" en el que se ha convertido el mercado, muchas fortunas se edifican precisamente en los terrenos de la especulación. Pero si hablamos de empresas de producción de bienes (no de economía financiera), si te tienes que sentar a planificar la oferta y la producción de una compañía, lo más conveniente parece que es tener un marco estable: saber cuánto te van a costar la energía, las materias primas, la mano de obra para fabricar tus productos; quiénes pueden ser tus principales clientes (cuánto dinero disponible tendrán para gastar) y a qué impuestos vais a estar sometidos, tú y ellos. Eso, con esta batería de aranceles,
ha volado por los aires.
2) Los
escenarios "volátiles" suelen ser los más
propicios para los especuladores: los agentes más temerarios, menos respetuosos con las normas y con mayor fuerza bruta son los que están mejor preparados para superar esas situaciones e incluso "sacar tajada" de las mismas. No abundo más en este punto, para no caer en mi visión "partidista".
3) Presuntamente, en la cabeza del mandatario que ha roto unilateralmente los acuerdos previos sobre todo este tinglado (con inevitable pérdida de confianza del resto del mundo) está la idea de fomentar la actividad industrial interna de su país. Según los teóricos de la Economía, eso no va a ser así, ya que esas industrias carecen de incentivos para mejorar. Reproduzco un párrafo de
un artículo al respecto que me parece bastante claro:
"[...]
Los productores locales, al saberse protegidos, harán menos inversiones para seguir siendo productivos y competitivos y la productividad del país disminuirá.
El problema es aún peor porque un 17 % de los bienes que EE. UU. importa son intermedios. Es decir, son bienes que los productores utilizan para producir los que venden a los consumidores. Por lo tanto, los aranceles aumentarán el coste de producción de los bienes americanos y puede hacer disminuir su producción."
4) En un escenario económico de incertidumbre, terreno abonado para la especulación, con el dinero haciéndose "miedoso", los consumidores tirando a guardar la cartera y las empresas perdiendo competitividad y bajando la producción... Sí, huele a contracción económica, a
recesión.
En resumen: a corto y medio plazo, lo que parece más lógico es que
salgan menos modelos nuevos, se produzcan más cuellos de botella en la fabricación de los actuales y los precios suban.