Buenas.
Pues básicamente, lo del título. Ya he contado mi evolución en cuando a equipo en otros hilos, pero vendrá bien un resumen: en 2019 tenía una una Nikon d7200, pero quise algo más pequeño y me hice con una X100F. Me gustó tanto que en el 2021 hice el cambio definitivo a Fuji. Siempre me gustó la filosofía de la serie XE pero como ya tenia la X100 opté por la serie XT para los objetivos intercambiables. He combinado los dos hasta que varias averías en la X100F, y la compra del maravilloso 35 1.4 me han hecho usar cada vez más la XT.
He decidido vender mi X100F, con varias averías, por lo que pueda sacar. Es una pena porque si estuviese en buen estado le podría sacar mucho más, pero bueno, así es la vida. Si la dejo estanteria solo va a servir para coger polvo.
Ahora bien, tenia pensado utilizar lo que sacase de su venta para financiar el nuevo 23 2.8, porque aunque uso más el 35, me he acostumbrado a los 23, y me gustaría mantener un 23 en mi equipo (mis focales quedarían así: 18, 23, 35 y 90). Pero luego he pensado que de esta forma el 23 sale un poco caro y que, qué leñes, tal vez podría hacer una jugada más "arriesgada" y vender también la XT3, que está perfecta, y con la venta de las dos financiar parcialmente la compra del kit XE5+23 2.8
De esta forma obtendría varias cosas: simplificar armario fotográfico al quedarme con un solo cuerpo; tener un equipo muy portable para llevar encima que al mismo tiempo puede usar otras focales; actualizarme sin pagar el precio completo de una actualización (aunque actualizarme es algo que me importa menos, quiero decir que no me pierdo por lo último de lo último pero no me amarga tener mejoras tecnológicas).
¿Tiene sentido todo esto?
La pregunta principal, especialmente orientada a los que han pasado de un modelo similar al mío (gama XT) a una XE5 (que tal vez no sean muchos). ¿Qué considerarías que habéis ganado y qué habéis perdido?
(Mirando especificaciones ya me hago una idea de lo que pierdo y lo que gano, pero me interesa mucho la experiencia de uso)
Pues básicamente, lo del título. Ya he contado mi evolución en cuando a equipo en otros hilos, pero vendrá bien un resumen: en 2019 tenía una una Nikon d7200, pero quise algo más pequeño y me hice con una X100F. Me gustó tanto que en el 2021 hice el cambio definitivo a Fuji. Siempre me gustó la filosofía de la serie XE pero como ya tenia la X100 opté por la serie XT para los objetivos intercambiables. He combinado los dos hasta que varias averías en la X100F, y la compra del maravilloso 35 1.4 me han hecho usar cada vez más la XT.
He decidido vender mi X100F, con varias averías, por lo que pueda sacar. Es una pena porque si estuviese en buen estado le podría sacar mucho más, pero bueno, así es la vida. Si la dejo estanteria solo va a servir para coger polvo.
Ahora bien, tenia pensado utilizar lo que sacase de su venta para financiar el nuevo 23 2.8, porque aunque uso más el 35, me he acostumbrado a los 23, y me gustaría mantener un 23 en mi equipo (mis focales quedarían así: 18, 23, 35 y 90). Pero luego he pensado que de esta forma el 23 sale un poco caro y que, qué leñes, tal vez podría hacer una jugada más "arriesgada" y vender también la XT3, que está perfecta, y con la venta de las dos financiar parcialmente la compra del kit XE5+23 2.8
De esta forma obtendría varias cosas: simplificar armario fotográfico al quedarme con un solo cuerpo; tener un equipo muy portable para llevar encima que al mismo tiempo puede usar otras focales; actualizarme sin pagar el precio completo de una actualización (aunque actualizarme es algo que me importa menos, quiero decir que no me pierdo por lo último de lo último pero no me amarga tener mejoras tecnológicas).
¿Tiene sentido todo esto?
La pregunta principal, especialmente orientada a los que han pasado de un modelo similar al mío (gama XT) a una XE5 (que tal vez no sean muchos). ¿Qué considerarías que habéis ganado y qué habéis perdido?
(Mirando especificaciones ya me hago una idea de lo que pierdo y lo que gano, pero me interesa mucho la experiencia de uso)

