Qué bonitas! Pues te digo como en la anterior Viladrosa, que me gustan muchos esos rincones y pueblos tan longevos de nuestra geografía para perderse, no sólo fotografiar que para eso son una maravilla, sino para recorrer sus calles, plazas y rincones, sus mesones y pequeños museos, su gente y ese ambiente y aroma inconfundible y tan especial de madera y piedra casi inalterables al paso del tiempo.
Muy bonita muestra!