La Hermandad de la Sagrada Mortaja va a hacer su entrada en en la Iglesia del antiguo Convento de la Paz, donde tiene su sede.
El atrio del templo se queda iluminado solamente por la luz de la luna casi llena y por los cirios de los nazarenos.
Silencio absoluto.
Sin que nadie haya dicho nada, los móviles están mudos. Aun así, el silencio entra por los poros de la piel y la vibración del móvil se percibe a tres o cuatro metros de distancia.
La chica comprueba quién le ha llamado y corta inmediatamente: la luz de la pantalla del móvil es demasiado intensa para la escena que se está viviendo.
La cofradía continúa entrando como si nada hubiese acontecido. Algo después, cuando el paso llegaba a su altura una desgarradora saeta volvió a cortar el aire y el silencio. E incluso hizo enmudecer al grupo de capilla que precedía a los dieciocho ciriales...
El atrio del templo se queda iluminado solamente por la luz de la luna casi llena y por los cirios de los nazarenos.
Silencio absoluto.
Sin que nadie haya dicho nada, los móviles están mudos. Aun así, el silencio entra por los poros de la piel y la vibración del móvil se percibe a tres o cuatro metros de distancia.
La chica comprueba quién le ha llamado y corta inmediatamente: la luz de la pantalla del móvil es demasiado intensa para la escena que se está viviendo.
La cofradía continúa entrando como si nada hubiese acontecido. Algo después, cuando el paso llegaba a su altura una desgarradora saeta volvió a cortar el aire y el silencio. E incluso hizo enmudecer al grupo de capilla que precedía a los dieciocho ciriales...
