En el 2014, hice una exposición individual titulada FOTOEMAS, de la que se editó un libro. FOTOEMAS
Esta exposición fue el resultado del reencuentro, en las redes, con mi amigo de la infancia Paco Rubio Sesé del que no tenía noticia desde el 1976 en que la vida nos llevó a cada uno por un camino.
Un día me envían esta foto mía con este soneto, hecho para esta foto, que mi amigo Paco la había encontrado en mi Facebook y, de ahí, surge la idea de hacer una exposición (nos llevo 2 años prepararla) y consistió en 41 fotos, cada una con su poema dedicado.
Esta foto es el origen de todo y tiene una particularidad, está hecha con una Olimpus OM3 que compré de segunda mano y, es la única foto que hizo, se estropeo y no hubo manera de volverla a poner en marcha.
TINA LUNERA
Es la estancia un juguete de la luz.
Dulces olas de arcilla por el suelo;
sobre la mesa habita el desconsuelo
y en las paredes, manos de andaluz.
La ventana ha mudado en tragaluz,
la puerta nos derrama terciopelo
y una tina lunera alcanza el cielo
preñada de platino y abenuz.
Donde muchos veríamos rutina
encuentras la belleza imprevisible;
las sombras luminosas de la calma.
Preparas tu mecánica retina,
le regalas al tiempo un imperdible
y, a nosotros, los ojos de tu alma.
Tina lunera by Antonio Perez, en Flickr
Esta exposición fue el resultado del reencuentro, en las redes, con mi amigo de la infancia Paco Rubio Sesé del que no tenía noticia desde el 1976 en que la vida nos llevó a cada uno por un camino.
Un día me envían esta foto mía con este soneto, hecho para esta foto, que mi amigo Paco la había encontrado en mi Facebook y, de ahí, surge la idea de hacer una exposición (nos llevo 2 años prepararla) y consistió en 41 fotos, cada una con su poema dedicado.
Esta foto es el origen de todo y tiene una particularidad, está hecha con una Olimpus OM3 que compré de segunda mano y, es la única foto que hizo, se estropeo y no hubo manera de volverla a poner en marcha.
TINA LUNERA
Es la estancia un juguete de la luz.
Dulces olas de arcilla por el suelo;
sobre la mesa habita el desconsuelo
y en las paredes, manos de andaluz.
La ventana ha mudado en tragaluz,
la puerta nos derrama terciopelo
y una tina lunera alcanza el cielo
preñada de platino y abenuz.
Donde muchos veríamos rutina
encuentras la belleza imprevisible;
las sombras luminosas de la calma.
Preparas tu mecánica retina,
le regalas al tiempo un imperdible
y, a nosotros, los ojos de tu alma.
Tina lunera by Antonio Perez, en Flickr